lunes, 31 de marzo de 2014

Que el Señor sea tu confianza


Pro 3:25 No temerás el pavor repentino, Ni el ataque de los impíos cuando venga,
Pro 3:26 Porque YHVH será tu confianza, Y Él guardará tu pie para que no sea atrapado (BTx 3)


“No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere, porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso.” Pro_3:25-26.

Cuando Dios abunda en juicios, no quiere que Su pueblo se alarme. Él no ha salido para hacer daño, sino para defender a los justos. 
Él quiere que manifiesten valentía.  Quienes gozamos de la presencia de Dios deberíamos mostrar presencia de mente. Puesto que el propio Señor podría venir súbitamente, no deberíamos sorprendernos de cualquier cosa súbita. La serenidad frente a la embestida y el rugido de males inesperados, es un precioso don del amor divino. 
El Señor quiere que Sus elegidos manifiesten discernimiento, de tal forma que puedan ver que la desolación de los impíos no es una calamidad real para el universo.
Únicamente el pecado es malo; el castigo que le sigue es como  una sal que preserva para evitar que la sociedad se pudra. Deberíamos estar más horrorizados por el pecado que merece el infierno, que por el infierno que es el resultado del pecado. 
Así, también, el pueblo del Señor ha de exhibir gran tranquilidad de espíritu. Satanás y la simiente de la serpiente están llenos de sutileza; pero quienes caminan con Dios no serán atrapados en sus engañosas trampas. Prosigue tu camino, creyente en Jesús, y acepta que el Señor sea tu confianza. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 30 de marzo de 2014

Sin ansiedad ni afán


Flp 4:6 Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción de gracias,
Flp 4:7 y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Jesús el Mesías (BTx 3)


“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”  Flp_4:6-7.

Ningún afán hemos de tener y sólo hemos de entregarnos a la oración. Ninguna ansiedad, sino mucha comunión gozosa con Dios. Lleven sus deseos al Señor de su vida, al guardián de su alma. Acudan a Él con dos porciones de oración, y una porción de fragante alabanza. No oren dudosamente, sino agradecidamente. Consideren que ya tienen las peticiones y, por tanto, agradezcan a Dios por Su gracia. Él les está dando gracia; denle gracias. No oculten nada. No permitan que ninguna necesidad se encone en su pecho; “sean conocidas vuestras peticiones”. No acudan al hombre. Vayan únicamente a su Dios, el Padre de Jesús, que los ama en Él. 
Esto les traerá la propia paz de Dios. Ustedes no podrán entender la paz que gozarán.
Los envolverá en su abrazo infinito. El corazón y la mente se verán sumergidos en un mar de reposo por medio de Cristo Jesús. Venga vida o muerte, pobreza, dolor o calumnia, ustedes morarán en Jesús por encima de cualquier viento turbador o nube sombría. ¿No obedecerán este amable mandato?  Sí, Señor, yo en verdad te creo; pero te suplico que ayudes mi incredulidad.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




sábado, 29 de marzo de 2014

Yo estoy contigo


Hch 18:10 porque Yo estoy contigo, y ninguno te acometerá para dañarte, porque tengo un gran pueblo en esta ciudad (BTx 3)

“Yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal.” Hch_18:10.

Mientras el Señor tenía trabajo para Pablo en Corinto, la furia de la turba fue contenida. Los judíos se oponían y blasfemaban; pero no podían detener la predicación del Evangelio ni la conversión de los oyentes. Dios tiene poder sobre las mentes más violentas. Dios hace que la ira del hombre le alabe cuando irrumpe, pero manifiesta aún más Su bondad cuando la reprime; y puede reprimirla. “A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.”
Por tanto, no sientan ningún miedo del hombre si saben que están cumpliendo con su deber. Prosigan con firmeza, como Jesús lo habría hecho, y quienes se oponen serán como una caña cascada y como un pábilo que humea. Muchas veces los hombres han tenido motivo para tener miedo, porque ellos mismos estaban temerosos; pero una valiente fe en Dios aparta el miedo como son apartad as las telarañas en el sendero de un gigante. Nadie puede hacernos daño a menos que el Señor lo permita. El que hace que el demonio huya ante una palabra, puede en verdad controlar a los agentes d el demonio.
Tal vez ya estén más temerosos de ti de lo que tú estás de ellos. Por tanto , sigue adelante, y donde esperabas encontrar enemigos, encontrarás amigos. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


viernes, 28 de marzo de 2014

Puesto en su sitio


Deu 28:13 Si escuchas los mandamientos de YHVH tu Dios que te mando hoy para que los guardes y los cumplas, YHVH te pondrá por cabeza y no por cola, y estarás encima solamente, y no estarás debajo (BTx 3)

“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola.”  Deu_28:13.

Si obedecemos al Señor, Él forzará a nuestros adversarios a ver que Su bendición descansa en nosotros. Aunque esta sea una promesa de la ley, sigue siendo válida para el pueblo de Dios, pues Jesús ha quitado la maldición, pero ha establecido la bendición.
Corresponde a los santos mostrar a los hombres el camino mediante una santa influencia: no deben ser la cola, ni han de ser arrastrados por aquí y por allá por los demás. No debemos ceder al espíritu de la época, sino que hemos de forzar a la época a  que rinda homenaje a Cristo. Si el Señor está con nosotros, no anhelaremos tolerancia para la religión, sino que buscaremos sentar a la religión en el trono de la sociedad. ¿No ha constituido el Señor a los miembros de Su pueblo como sacerdotes? En verdad ellos deben enseñar y no ser aprendices de las filosofías de los incrédulos. ¿No somos hechos reyes en Cristo para reinar sobre la tierra? ¿Cómo, entonces, podemos ser los siervos de la costumbre, los esclavos de la opinión humana?
¿Has tomado tú, querido amigo, tu verdadera posición por Jesús? Demasiadas personas están calladas porque son apocadas, si es que no son cobardes. ¿Hemos de permitir que el nombre del Señor Jesús sea mantenido en la oscuridad? ¿Acaso nuestra religión ha de ir rezagada como una cola? ¿No debería más bien guiar el camino y ser la fuerza gobernante en nosotros y en otros?

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


jueves, 27 de marzo de 2014

Más cerca


Stg 4:8 ¡Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros! ¡Limpiaos las manos, oh pecadores, y purificaos los corazones, los que sois de doble ánimo! (BTx 3)

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”  Stg_4:8.

Entre más nos acerquemos a Dios, más misericordiosamente se revelará a nosotros.  Cuando el hijo pródigo regresó a su padre, el padre corrió a recibirlo. Cuando la errante paloma regresó al arca, Noé extendió su mano y la hizo entrar consigo. Cuando la tierna esposa busca la compañía de su marido, él viene a ella sobre las alas del amor. Vamos, entonces, querido amigo, acerquémonos a Dios, que nos espera lleno de gracia, sí, y sale a recibirnos. 
¿Advirtieron alguna vez ese pasaje en Isa_58:9? Allí nos da la impresión de que el Señor se pone a la disposición de Su pueblo, diciéndole: “Heme aquí”. Equivale a decir: “¿qué tienes que decirme? ¿Qué puedo hacer por ti? Estoy esperándote para bendecirte.” ¿Cómo podríamos dudar en acudir a Él? Dios está cerca para perdonar, para bendecir, para consolar, para ayudar, para revivir y para liberar. Nuestro primer propósito debe ser acercarnos a Dios. Hecho esto, todo estará hecho. Si nos acercamos a otros, podrían cansarse de nosotros y dejarnos muy pronto; pero si buscamos solamente al Señor, Su mente no cambiará, sino que continuará acercándose más y aún más a nosotros mediante una comunión más plena y más gozosa.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 26 de marzo de 2014

Sustento y comfort


Sal 41:3 YHVH lo sustentará en su lecho de dolor: En su enfermedad mullirás bien su cama (BTx 3)

“Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor.”  Sal_41:3.

Recuerden  que esta es una promesa para el hombre que considera al pobre. ¿Eres tú uno de ellos? Entonces puedes apropiarte del texto, pero nadie más puede hacerlo.
¡Vean cómo en la hora de la enfermedad, el Dios de los pobres bendice al hombre que se preocupa por los pobres! 
Los brazos eternos sustentarán su alma así como las manos amigas y la blanda almohada sustentan el cuerpo del enfermo. ¡Cuán tierna y condescendiente es esta imagen; cuán cerca de nuestras debilidades y de nuestras enfermedades trae a nuestro Dios! ¿Quién oyó decir lo mismo del antiguo Júpiter pagano, o de los dioses de la India o de China? Este es un lenguaje peculiar al Dios de Israel; Él es quien se digna volverse enfermero y asistente de los hombres buenos. Si golpea con una mano, Él sustenta con la otra. ¡Oh, es un bendito desfallecimiento cuando uno cae sobre el propio pecho del Señor y es sustentado allí! La gracia es el mejor de lo s reconstituyentes; el amor divino es el más seguro estimulante para un paciente que languidece; vuelve al alma fuerte como un gigante, aun cuando los huesos se estén quebrando a través de la piel. No hay ningún médico como el Señor, ningún tónico como Su promesa, ningún vino como Su amor. 
Si el lector ha incumplido su deber para con los pobres, ha de ver lo que está perdiendo y de inmediato debe volverse el amigo y ayudador de los pobres.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 25 de marzo de 2014

La dulzura del sueño


Pro 3:24 Cuando te acuestes, no tendrás temor, Te acostarás, y tu sueño será dulce (BTx 3)

“Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato.”  Pro_3:24.

¿Es el lector una persona propensa a quedar confinada por un tiempo en el lecho de la enfermedad? Que suba a su aposento sin zozobra con esta promesa en su corazón: “Cuando te acuestes, no tendrás temor.”
Cuando nos retiramos a la cama en la noche, esta palabra ha de suavizar nuestra almohada. Nosotros no podemos vigilarnos en el sueño, pero el Señor nos guardará durante la noche. Quienes se acuestan bajo la protección del Señor están tan seguros como los reyes y las reinas en sus palacios, y todavía mucho más seguros. Si cuando nos acostamos también se acuestan con nosotros todos los cuidados y las ambiciones, obtendremos en nuestras camas un descanso de naturaleza tal que ni los ansiosos ni los ambiciosos pueden encontrar en las suyas. Los malos sueños serán desterrados, o aun si vinieran, borraremos la impresión que nos dejen, sabiendo que son únicamente sueños. 
Si dormimos así, estaremos bien. Cuán dulcemente durmió Pedro cuando ni siquiera la luz del ángel lo despertó, y requirió de una fuerte sacudida en su costado para que se despertara. Y, sin embargo, estaba sentenciado a morir en la mañana. Así han dormido los mártires antes de ser incinerados. “Pues que a su amado dará Dios el sueño.”
Para tener un dulce sueño debemos tener vidas dulces, temperamentos dulces, meditaciones dulces y un dulce amor.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román