Eze
16:60 Antes bien, Yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en
los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno (BTx
3)
“Antes
yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu
juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.” Eze_16:60.
A pesar de nuestros pecados, el Señor es todavía fiel en Su amor hacia nosotros.
Él
tiene memoria. Vean cómo recuerda aquellos nuestros tempranos días
cuando concertó un pacto con nosotros y nos hizo Suyos. ¡Felices días
aquellos! El Señor no nos echa en cara esos días ni nos acusa de ser
insinceros. No, Él más bien mira Su pacto con nosotros, y no nuestro
pacto con Él. No hubo hipocresía de parte Suya en ese sagrado pacto, en
lo absoluto. ¡Cuán misericordioso es el Señor de tener memoria en amor!
Él
mira también hacia delante. Él tiene la determinación de que el pacto
no falle. Si nosotros no permanecemos firmes en el pacto, Él sí. Él
declara solemnemente: “Estableceré contigo un pacto sempiterno.” No
tiene en mente retirar Sus promesas.
Bendito
sea Su nombre ya que ve el sello sagrado: “la sangre del pacto eterno”,
y recuerda a nuestra Fianza, en quien ratificó ese pacto, es decir, Su
propio amado Hijo; y, por tanto, permanece en Sus compromisos del pacto.
“Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”.
¡Oh Señor, pon esta preciosa palabra en mi corazón, y ayúdame para que me alimente de ella durante todo este día!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jer 33:3 Clama a mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (BTx 3)
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jer_33:3.
Dios
nos estimula a orar. La gente nos dice que la oración es un ejercicio
piadoso que no goza de influencia alguna excepto en la mente involucrada
en ella. Nosotros sabemos que no es así. Nuestra experiencia declara
que esa aseveración infiel es mil veces una mentira. Aquí Jehová, el
Dios viviente, promete claramente responder a la oración de Su siervo.
Invoquémosle una vez más, y no alberguemos ninguna duda en cuanto al
tema de que nos oiga y nos responda. El que hizo el oído, ¿acaso no
oirá? Quien dio a los padres el amor por sus hijos, ¿no escuchará los
clamores de Sus propios hijos e hijas?
Dios
responderá a Su pueblo suplicante en su angustia. Él tiene maravillas
reservadas para ellos. Él hará en favor de ellos lo que nunca han visto,
ni han oído, ni han soñado.
Él
inventaría nuevas bendiciones si fuese necesario. Él despojaría al mar y
a la tierra para alimentarlos: Él enviaría a cada ángel desde el cielo
para socorrerlos, si su zozobra así lo requiriera. Él nos asombrará con
Su gracia, y nos hará sentir que nunca había sido hecho así de esa
manera. Todo lo que pide de nosotros es que clamemos a Él. No puede
pedir nada menos de nosotros. Entreguémosle alegremente nuestras
oraciones de inmediato.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jue
6:14 Entonces YHVH se volvió hacia él, y le dijo: Ve con tu fuerza, y
librarás a Israel de la palma de la mano de Madián. ¿Acaso no te envío
Yo? (BTx 3)
“Y
mirándole Jehová, le dijo: Vé con esta tu fuerza, y salvarás a Israel
de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” Jue_6:14.
¡Qué
mirada le dio el Señor a Gedeón! Lo condujo a pasar del
descorazonamiento a un santo valor. Si nuestra mirada al Señor nos
salva, ¿qué no hará Su mirada a nosotros? Señor, mírame en este día, y
dame vigor para los correspondientes deberes y conflictos.
¡Qué
palabra fue esta que Jehová habló a Gedeón! “Vé.” No debía dudar.
Podría haber respondido: “¡cómo, vé con toda esta debilidad!” Pero el
Señor determinó que esa palabra era inadmisible diciéndole: “Vé con esta
tu fuerza.” El Señor con Su mirada le había transmitido poder y ahora
sólo tenía que usarlo y salvar a Israel hiriendo a los madianitas.
Pudiera ser que el Señor tenga más que hacer por mi medio de lo que
jamás imaginé. Si Él me ha mirado, me ha hecho fuerte. Por fe he de
ejercitar el poder que me ha confiado. Él nunca me ordena que:
“desperdicie mi tiempo con esta mi fuerza.”
¡Qué
pregunta me hace el Señor, al igual que la hizo a Gedeón! “¿No te envío
yo?” Sí, Señor, Tú me has enviado, y yo iré con esta mi fuerza. A Tu
mandato yo voy, y, yendo, tengo la seguridad de que Tú vencerás por mí.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 140:13 Ciertamente los justos darán gracias a tu Nombre, Los rectos morarán en tu presencia (BTx 3)
“Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.” Sal_140:13.
¡Oh,
anhelo que mi corazón sea recto para que siempre pueda bendecir el
nombre del Señor! Él es tan bueno para con aquellos que son buenos, que
yo ansío contarme entre ellos, y sentirme lleno de agradecimiento cada
día. Tal vez, los justos sean zarandeados por un momento cuando su
integridad conduce a severas pruebas; pero en verdad el día vendrá en el
que bendigan a su Dios por no haber cedido a malignas sugerencias ni
adoptar políticas cambiantes. A la larga los hombres verdaderos darán
gracias al Dios de los justos por haberles conducido por el camino
recto. ¡Oh, que yo me pudiera contar entre ellos!
¡Qué
promesa está contenida en esta segunda cláusula, “los rectos morarán en
tu presencia”! Ellos permanecerán siendo aceptados mientras que otros
sólo serán condenados. Serán cortesanos del Grandioso Rey, y gozarán de
una audiencia siempre que la deseen. Serán personas favorecidas a
quienes Jehová sonríe y con quienes sostiene una comunión de gracia.
Señor, yo ambiciono este excelso honor, este precioso privilegio: será
el cielo en la tierra si puedo gozar de ello. Hazme recto en todas mis
cosas, para que pueda estar hoy, y mañana y cada día, en Tu presencia
celestial.
Entonces daré gracias a Tu nombre sempiternamente. Amén,
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Stg 5:8 También vosotros sed pacientes y afianzad vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca (BTx 3)
“Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.” Stg_5:8.
La
última palabra del Cantar de amor es, “Apresúrate, amado mío”, y entre
las últimas palabras del Apocalipsis leemos, “El Espíritu y la Esposa
dicen: Ven”, a lo cual, el Esposo celestial responde: “Ciertamente vengo
en breve”. El amor anhela la gloriosa aparición del Señor, y se goza
con esta dulce promesa: “La venida del Señor se acerca”.
Esto tranquiliza nuestras mentes en cuanto al futuro. Miramos con esperanza a través de esta ventana.
Esta
sagrada “ventana de ágata” deja entrar torrentes de luz sobre el
presente, y nos pone en una excelente condición para un trabajo o un
sufrimiento inmediatos. ¿Estamos siendo probados? Entonces la cercanía
de nuestro goce susurra paciencia. ¿Nos estamos debilitando porque no
vemos la cosecha producto de nuestra siembra? Nuevamente esta gloriosa
verdad clama para nosotros “tened paciencia”. ¿Acaso nuestras
multiplicadas tentaciones nos conducen a dudar en lo más mínimo?
Entonces la seguridad de que antes de que pase mucho tiempo el Señor
estará aquí, nos predica con base en este texto: “Afirmad vuestros
corazones.” Sean firmes, sean estables, sean constantes, “creciendo en
la obra del Señor siempre.” Pronto escucharán las trompetas de plata que
anuncian la venida de su Rey. No deben tener el menor miedo. Defiendan
el fuerte, pues Él viene; sí, Él podría aparecer en este preciso día.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jua
1:51 Y le dice: De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y
a los ángeles de Dios que ascienden y descienden sobre el Hijo del
Hombre (BTx 3)
“Y
le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo
abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo
del Hombre.” Jua_1:51.
Sí,
para nosotros esta visión es clara incluso en este día. Nosotros en
verdad vemos el cielo abierto. Jesús mismo ha abierto ese reino para
todos los creyentes. Contemplamos el lugar de misterio y de gloria,
puesto que Él nos lo ha revelado. Entraremos pronto allí, puesto que Él
es el camino.
Ahora
vemos la explicación de la escalera de Jacob. Entre la tierra y el
cielo hay un comercio santo: la oración asciende, y las respuestas
descienden, por la vía de Jesús, el Mediador. Vemos esta escalera cuando
vemos a nuestro Señor. En Él, una escalinata de luz provee ahora una
vía libre al trono del Altísimo. Debemos usarla, y enviar a lo alto, por
medio de ella, a los mensajeros de nuestras oraciones. Nosotros mismos
viviremos la vida angélica si corremos al cielo en intercesión, y nos
asimos de las bendiciones del pacto, y luego descendemos de nuevo para
esparcir esos dones entre los hijos de los hombres.
Esta
visión especial que Jacob sólo vio en un sueño, nosotros la
convertiremos en una esplendente realidad. En este preciso día,
subiremos y bajaremos por la escalera cada hora, escalando en comunión y
bajando en esfuerzos para salvar a nuestros semejantes.
Oh Señor Jesús, esta es Tu promesa. Permítenos tener el gozo de verla cumplida.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

2Cr
25:9 Y Amasías preguntó al varón de Dios: ¿Y qué haremos en cuanto a
los cien talentos que pagué al ejército de Israel? Y el varón de Dios le
respondió: YHVH tiene para darte mucho más que eso (BTx 3)
“Y
Amasías dijo al varón de Dios: ¿qué, pues, se hará de los cien talentos
que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Jehová
puede darte mucho más que esto.” 2Cr_25:9.
Si
han cometido un error, asuman la pérdida ocasionada; pero no actúen de
forma contraria a la voluntad del Señor. El Señor puede darles mucho más
de lo que pudiesen perder; y si no fuera así, ¿acaso estarían
dispuestos a regatear y a negociar con el Señor? El rey de Judá había
tomado a sueldo un ejército proveniente del pueblo idólatra de Israel, y
le fue ordenado que enviara a casa a los hombres de combate porque el
Señor no estaría con ellos. Él estaba dispuesto a enviar de regreso al
ejército, aunque se quejaba de haber pagado en balde los cien talentos.
¡Oh, qué vergüenza! Si el Señor daría la victoria sin necesidad de los
mercenarios, en verdad era un negocio pagarles los sueldos y deshacerse
de ellos.
Estén
dispuestos a perder dinero por causa de la conciencia, por causa de la
paz y por causa de Cristo. Tengan la seguridad de que las pérdidas por
causa del Señor no son pérdidas. Incluso en esta vida son recompensadas
con creces: en algunos casos el Señor previene que ocurra alguna
pérdida. En cuanto a nuestra vida inmortal, lo que perdamos por Jesús es
invertido en el cielo. No se angustien por el desastre aparente, sino
escuchen el susurro: “Jehová puede darte mucho más que esto.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
