lunes, 30 de junio de 2014

El Señor es todavía fiel en Su amor hacia nosotros


Eze 16:60 Antes bien, Yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno (BTx 3)

“Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.”  Eze_16:60.

A pesar de nuestros pecados, el Señor es todavía fiel en Su amor hacia nosotros. 
Él tiene memoria. Vean cómo recuerda aquellos nuestros tempranos días cuando concertó un pacto con nosotros y nos hizo Suyos. ¡Felices días aquellos! El Señor no nos echa en cara esos días ni nos acusa de ser insinceros. No, Él más bien mira Su pacto con nosotros, y no nuestro pacto con Él. No hubo hipocresía de parte Suya en ese sagrado pacto, en lo absoluto. ¡Cuán misericordioso es el Señor de tener memoria en amor! 
Él mira también hacia delante. Él tiene la determinación de que el pacto no falle. Si nosotros no permanecemos firmes en el pacto, Él sí. Él declara solemnemente: “Estableceré contigo un pacto sempiterno.” No tiene en mente retirar Sus promesas.
Bendito sea Su nombre ya que ve el sello sagrado: “la sangre del pacto eterno”, y recuerda a nuestra Fianza, en quien ratificó ese pacto, es decir, Su propio amado Hijo; y, por tanto, permanece en Sus compromisos del pacto. “Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”. 
¡Oh Señor, pon esta preciosa palabra en mi corazón, y ayúdame para que me alimente de ella durante todo este día!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



domingo, 29 de junio de 2014

Efecto bilateral


Jer 33:3 Clama a mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (BTx 3)

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”  Jer_33:3.

 
Dios nos estimula a orar. La gente nos dice que la oración es un ejercicio piadoso que no goza de influencia alguna excepto en la mente involucrada en ella. Nosotros sabemos que no es así. Nuestra experiencia declara que esa aseveración infiel es mil veces una mentira. Aquí Jehová, el Dios viviente, promete claramente responder a la oración de Su siervo. Invoquémosle una vez más, y no alberguemos ninguna duda en cuanto al tema de que nos oiga y nos responda. El que hizo el oído, ¿acaso no oirá? Quien dio a los padres el amor por sus hijos, ¿no escuchará los clamores de Sus propios hijos e hijas? 
Dios responderá a Su pueblo suplicante en su angustia. Él tiene maravillas reservadas para ellos. Él hará en favor de ellos lo que nunca han visto, ni han oído, ni han soñado.
Él inventaría nuevas bendiciones si fuese necesario. Él despojaría al mar y a la tierra para alimentarlos: Él enviaría a cada ángel desde el cielo para socorrerlos, si su zozobra así lo requiriera. Él nos asombrará con Su gracia, y nos hará sentir que nunca había sido hecho así de esa manera. Todo lo que pide de nosotros es que clamemos a Él. No puede pedir nada menos de nosotros. Entreguémosle alegremente nuestras oraciones de inmediato.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



sábado, 28 de junio de 2014

Sí, Señor, Tú me has enviado


Jue 6:14 Entonces YHVH se volvió hacia él, y le dijo: Ve con tu fuerza, y librarás a Israel de la palma de la mano de Madián. ¿Acaso no te envío Yo? (BTx 3)

“Y mirándole Jehová, le dijo: Vé con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”  Jue_6:14.

 
¡Qué mirada le dio el Señor a Gedeón! Lo condujo a pasar del descorazonamiento a un santo valor. Si nuestra mirada al Señor nos salva, ¿qué no hará Su mirada a nosotros? Señor, mírame en este día, y dame vigor para los correspondientes deberes y conflictos. 
¡Qué palabra fue esta que Jehová habló a Gedeón! “Vé.” No debía dudar. Podría haber respondido: “¡cómo, vé con toda esta debilidad!” Pero el Señor determinó que esa palabra era inadmisible diciéndole: “Vé con esta tu fuerza.” El Señor con Su mirada le había transmitido poder y ahora sólo tenía que usarlo y salvar a Israel hiriendo a los madianitas. Pudiera ser que el Señor tenga más que hacer por mi medio de lo que jamás imaginé. Si Él me ha mirado, me ha hecho fuerte. Por fe he de ejercitar el poder que me ha confiado. Él nunca me ordena que: “desperdicie mi tiempo con esta mi fuerza.” 
¡Qué pregunta me hace el Señor, al igual que la hizo a Gedeón! “¿No te envío yo?” Sí, Señor, Tú me has enviado, y yo iré con esta mi fuerza. A Tu mandato yo voy, y, yendo, tengo la seguridad de que Tú vencerás por mí.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 


viernes, 27 de junio de 2014

Justos y rectos


Sal 140:13 Ciertamente los justos darán gracias a tu Nombre, Los rectos morarán en tu presencia (BTx 3)

“Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.”  Sal_140:13.

¡Oh, anhelo que mi corazón sea recto para que siempre pueda bendecir el nombre del Señor! Él es tan bueno para con aquellos que son buenos, que yo ansío contarme entre ellos, y sentirme lleno de agradecimiento cada día. Tal vez, los justos sean zarandeados por un momento cuando su integridad conduce a severas pruebas; pero en verdad el día vendrá en el que bendigan a su Dios por no haber cedido a malignas sugerencias ni adoptar políticas cambiantes. A la larga los hombres verdaderos darán gracias al Dios de los justos por haberles conducido por el camino recto. ¡Oh, que yo me pudiera contar entre ellos! 
¡Qué promesa está contenida en esta segunda cláusula, “los rectos morarán en tu presencia”! Ellos permanecerán siendo aceptados mientras que otros sólo serán condenados. Serán cortesanos del Grandioso Rey, y gozarán de una audiencia siempre que la deseen. Serán personas favorecidas a quienes Jehová sonríe y con quienes sostiene una comunión de gracia. Señor, yo ambiciono este excelso honor, este precioso privilegio: será el cielo en la tierra si puedo gozar de ello. Hazme recto en todas mis cosas, para que pueda estar hoy, y mañana y cada día, en Tu presencia celestial.
Entonces daré gracias a Tu nombre sempiternamente. Amén,

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 
 


jueves, 26 de junio de 2014

¡Amén, sí, ven Señor Jesús!


Stg 5:8 También vosotros sed pacientes y afianzad vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca (BTx 3)

“Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.”  Stg_5:8.

La última palabra del Cantar de amor es, “Apresúrate, amado mío”, y entre las últimas palabras del Apocalipsis leemos, “El Espíritu y la Esposa dicen: Ven”, a lo cual, el Esposo celestial responde: “Ciertamente vengo en breve”. El amor anhela la gloriosa aparición del Señor, y se goza con esta dulce promesa: “La venida del Señor se acerca”.
Esto tranquiliza nuestras mentes en cuanto al futuro. Miramos con esperanza a través de esta ventana. 
Esta sagrada “ventana de ágata” deja entrar torrentes de luz sobre el presente, y nos pone en una excelente condición para un trabajo o un sufrimiento inmediatos. ¿Estamos siendo probados? Entonces la cercanía de nuestro goce susurra paciencia. ¿Nos estamos debilitando porque no vemos la cosecha producto de nuestra siembra? Nuevamente esta gloriosa verdad clama para nosotros “tened paciencia”. ¿Acaso nuestras multiplicadas tentaciones nos conducen a dudar en lo más mínimo? Entonces la seguridad de que antes de que pase mucho tiempo el Señor estará aquí, nos predica con base en este texto: “Afirmad vuestros corazones.” Sean firmes, sean estables, sean constantes, “creciendo en la obra del Señor siempre.” Pronto escucharán las trompetas de plata que anuncian la venida de su Rey. No deben tener el menor miedo. Defiendan el fuerte, pues Él viene; sí, Él podría aparecer en este preciso día.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 

miércoles, 25 de junio de 2014

Por la vía del Señor Jesús, el Mediador


Jua 1:51 Y le dice: De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que ascienden y descienden sobre el Hijo del Hombre (BTx 3)

“Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.”  Jua_1:51.

Sí, para nosotros esta visión es clara incluso en este día. Nosotros en verdad vemos el cielo abierto. Jesús mismo ha abierto ese reino para todos los creyentes. Contemplamos el lugar de misterio y de gloria, puesto que Él nos lo ha revelado. Entraremos pronto allí, puesto que Él es el camino. 
Ahora vemos la explicación de la escalera de Jacob. Entre la tierra y el cielo hay un comercio santo: la oración asciende, y las respuestas descienden, por la vía de Jesús, el Mediador. Vemos esta escalera cuando vemos a nuestro Señor. En Él, una escalinata de luz provee ahora una vía libre al trono del Altísimo. Debemos usarla, y enviar a lo alto, por medio de ella, a los mensajeros de nuestras oraciones. Nosotros mismos viviremos la vida angélica si corremos al cielo en intercesión, y nos asimos de las bendiciones del pacto, y luego descendemos de nuevo para esparcir esos dones entre los hijos de los hombres. 
Esta visión especial que Jacob sólo vio en un sueño, nosotros la convertiremos en una esplendente realidad. En este preciso día, subiremos y bajaremos por la escalera cada hora, escalando en comunión y bajando en esfuerzos para salvar a nuestros semejantes.
Oh Señor Jesús, esta es Tu promesa. Permítenos tener el gozo de verla cumplida.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



martes, 24 de junio de 2014

Asumiendo las pérdidas


2Cr 25:9 Y Amasías preguntó al varón de Dios: ¿Y qué haremos en cuanto a los cien talentos que pagué al ejército de Israel? Y el varón de Dios le respondió: YHVH tiene para darte mucho más que eso (BTx 3)

“Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿qué, pues, se hará de los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Jehová puede darte mucho más que esto.”  2Cr_25:9.

Si han cometido un error, asuman la pérdida ocasionada; pero no actúen de forma contraria a la voluntad del Señor. El Señor puede darles mucho más de lo que pudiesen perder; y si no fuera así, ¿acaso estarían dispuestos a regatear y a negociar con el Señor? El rey de Judá había tomado a sueldo un ejército proveniente del pueblo idólatra de Israel, y le fue ordenado que enviara a casa a los hombres de combate porque el Señor no estaría con ellos. Él estaba dispuesto a enviar de regreso al ejército, aunque se quejaba de haber pagado en balde los cien talentos. ¡Oh, qué vergüenza! Si el Señor daría la victoria sin necesidad de los mercenarios, en verdad era un negocio pagarles los sueldos y deshacerse de ellos. 
Estén dispuestos a perder dinero por causa de la conciencia, por causa de la paz y por causa de Cristo. Tengan la seguridad de que las pérdidas por causa del Señor no son pérdidas. Incluso en esta vida son recompensadas con creces: en algunos casos el Señor previene que ocurra alguna pérdida. En cuanto a nuestra vida inmortal, lo que perdamos por Jesús es invertido en el cielo. No se angustien por el desastre aparente, sino escuchen el susurro: “Jehová puede darte mucho más que esto.” 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román