lunes, 8 de septiembre de 2014

Hará que la justicia actúe conforme a la verdad


Isa 42:3 No quebrará la caña cascada, Ni apagará el pabilo que humea; Hará que la justicia actúe conforme a la verdad (BTx 3)

No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare. Isaías 42:3

 
Según esto, puedo confiar en que mi Señor me tratará con dulzura. Soy, en verdad, tan débil, tan quebradizo y despreciable como una caña. Alguien dijo: «Usted a mí no me importa un bledo». Aunque estas palabras sean poco amables, sin embargo son verdaderas. ¡Ay!, soy peor que una caña que crece a la vera del río, porque ésta al menos puede levantar su cabeza. Yo estoy abatido, cruelmente quebrantado. No hay en mí música; toda la melodía se escapa por una hendidura. Mas Jesús no me quebrará; y si Él no lo hace, poco debe importarme lo que traten de hacer los demás. ¡Oh, Señor, dulce y misericordioso, bajo tu protección me escondo y en ella olvido todos mis quebrantos! En realidad, me parezco al «pábilo que humea», cuya luz se ha extinguido y sólo queda humo. Más bien soy un estorbo que un beneficio. Las sugestiones de mi espíritu turbado me dicen que el diablo ha apagado mi luz, y sólo me ha dejado con el humo desagradable, y que el Señor pronto me apagará.
Sin embargo, noto que en el tabernáculo de la Antigua Alianza había despabiladores, no apagadores; Jesús no me apagará. Tengo, pues, confianza. ¡Señor, inflámame en tu amor, y haz que brille yo para gloria tuya y para ensalzar tu misericordia y bondad!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.






domingo, 7 de septiembre de 2014

La gracia soberana puede hacer de los extraños, hijos


Ose 1:10 Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y sucederá que donde se les haya dicho: Vosotros no sois mi pueblo; se les dirá: Hijos del Dios viviente (BTx 3)

Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Oseas 1:10

 
La gracia soberana puede hacer de los extraños, hijos, y el Señor declara aquí su propósito de obrar de este modo con los rebeldes haciéndoles saber que ya lo ha hecho. Querido lector, el Señor lo ha hecho conmigo. ¿Lo ha hecho contigo? En tal caso, juntemos nuestras manos y nuestros corazones y alabemos su santo nombre. Algunos de nosotros estábamos tan apartados de Dios, que su Palabra podía aplicarse con toda verdad a nuestra conciencia y corazón: «Vosotros no sois mi pueblo». En la casa de Dios, lo mismo que en nuestros hogares, cuando leíamos la Biblia, la voz del Espíritu Santo decía a nuestras almas: «Vosotros no sois mi pueblo». Ciertamente era una voz triste y condenatoria. Mas ahora, en esos mismos lugares, por la Escritura y el Espíritu Santo, se nos dice: «Sois hijos del Dios viviente».
¿Sabemos agradecer esta dádiva como se merece? ¿No es esto digno de admiración? ¿Y no nos infunde la esperanza de que también otros lo serán? ¿Quién no está al alcance de la gracia soberana de Dios? ¿Cómo podremos desesperar de nadie, ya que el Señor ha obrado en nosotros un cambio tan maravilloso?
El que ha cumplido esta gran promesa, cumplirá todas las demás; sigamos, pues, adelante con cánticos de alabanza y adoración.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.





sábado, 6 de septiembre de 2014

¡Y que tu espera sea en el Señor!


Sal 27:14 Aguarda a YHVH. ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera a YHVH! (BTx 3)

Aguarda a Jehová; esfuérzate y aliéntese tu corazón; si, espera a Jehová. Salmos 27:14


¡Espera! ¡Espera! ¡Y que tu espera sea en el Señor! Digno es de ser esperado y jamás confundirá al alma que en Él espera. Mientras esperas, mantente firme. Cuenta con una completa liberación y estáte dispuesto a bendecir a Dios por ella. La promesa libertadora se halla en la mitad del versículo: «Aliéntese tu corazón». Esta promesa va directamente dirigida al punto en que necesitas ayuda. Si el corazón está sano, todo el organismo funcionará bien. El corazón necesita calma y tranquilidad, y ambas cosas se lograrán si se encuentra fortalecido. Un corazón fuerte descansa y se regocija, y envía la fuerza de sus latidos a todos los miembros del cuerpo. Nadie puede penetrar en esta urna secreta de la vida, que es el corazón, para fortalecerlo. Dios está lleno de fortaleza, y, por lo tanto, puede darla a quienes están necesitados de ella. ¡Sé valiente!, porque el Señor te la concederá, y así hallarás calma en la tempestad y gozo en la tristeza. El autor de estas líneas puede decir con David: «Si, espera a Jehová». Lo digo con toda verdad. Por larga y profunda experiencia sé que es bueno esperar en el Señor.
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.



viernes, 5 de septiembre de 2014

Si Jesús es mi único Salvador


2Cr 20:17 Pero no tendréis que luchar en esta ocasión; resistid y estaos quietos, y ved la salvación de YHVH para vosotros. ¡Oh Judá y Jerusalem, no temáis ni os aterroricéis! Salid mañana contra ellos, porque YHVH está con vosotros (BTx 3)

Jehová estará con vosotros. 2 Crónicas 20:17


Gran misericordia fue ésta para Josafat, porque una inmensa multitud había salido contra él; y gran misericordia será para mí porque estoy muy necesitado, y no tengo poder ni sabiduría. Si el Señor está contigo, no te importe que los demás te abandonen. Si el Señor está conmigo, venceré en la batalla de la vida, y cuanto mayores sean mis pruebas, más resonante será mi victoria. Mas ¿cómo sabré yo que el Señor está conmigo?
Ciertamente está conmigo si yo estoy con Él. Si confío en su fidelidad, creo su palabra y guardo sus mandamientos, Él seguro está conmigo. Si estoy al lado de Satanás, Dios está contra mí; no puede ser de otro modo; pero si vivo para gloria de Dios, puedo estar seguro de que Él me glorificará.

Ciertamente Dios está conmigo si Jesús es mi único Salvador. Si he depositado mi alma en las manos del Unigénito de Dios, puedo estar seguro de que el Padre empleará todo su poder para guardarme con el fin de que su Hijo no sea deshonrado.
¡Oh, si tuviese fe para apropiarme del contenido de este versículo, corto, pero sustancioso!

¡Oh, Señor, cumple esta promesa en tu siervo! Sé Tú también con todo tu pueblo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.




jueves, 4 de septiembre de 2014

Que toda la gloria sea suya


Ose 1:7 Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por YHVH, su Dios. No los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos, ni con jinetes (BTx 3)

Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Oseas 1:7


¡Magnífica palabra! El mismo Dios librará a su pueblo en la grandeza de su misericordia, mas para ello no empleará medios ordinarios. Los hombres son tardos para dar a Dios la gloria que a su nombre es debida. Cuando van al combate con espada y con arco y salen victoriosos, deberían alabar a Dios; pero en vez de hacerlo así, se envanecen de sí mismos y se vanaglorian de sus caballos y caballeros. Por eso, Dios a veces se decide a salvar a su pueblo sin causas segundas, para que toda la gloria sea suya. Mira, pues, alma mía, únicamente al Señor, y no al hombre. Espera verle más claramente cuando no haya otra persona a quien mirar.
Si no tengo amigos ni consejeros que me favorezcan, no por eso he de dejar de confiar, si tengo la experiencia de que el Señor está a mi lado; y me regocijaré si Él me da la victoria sin combate, como la anuncia en este versículo. ¿Por qué pedir caballos y caballeros si el mismo Señor se apiada de mí y alza su brazo en mi defensa? ¿Para qué necesito yo arco ni espada si Dios me salvará? En Él confiaré y no tendré miedo, desde ahora y para siempre. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

El mayor y más extraordinario cambio


Eze 37:13 Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestras sepulturas, oh pueblo mío, sabréis que Yo soy YHVH (BTx 3)

“Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.”  Eze_37:13.


En verdad así debe ser: quienes de entre los muertos reciben la vida ciertamente reconocerán la mano del
Eterno en semejante resurrección. Este es el mayor y más extraordinario cambio que un hombre puede experimentar: ser
sacado de la tumba de la muerte espiritual para ser conducido a la luz de la vida y de la libertad. Nadie sino el Dios viviente, el
Señor y Autor de la vida, puede hacer esto.
¡Ay de mí! ¡Cuán perfectamente me acuerdode cuando estaba en el campo de huesos secos, y estaba yo
más seco todavía! ¡Bendito el día aquel cuando la gracia soberana y libre de Dios envió a su Hijo para que profetizara sobre mí!
¡Gloria a Dios por el despertamiento que su palabra produjo entre los huesos áridos! ¡Y más bendito aún aquel soplo celestial
de los cuatro vientos que me dio la vida! Ahora conozco el Espíritu vivificador del Eterno. Jehová es el Dios vivo que da
vida. Mi vida nueva, aun con sus tristezas y abatimientos, es para mí un testimonio vivo de que el Señor puede matar y dar
vida. Sólo Él es Dios. En Él se encierra todo lo grande, benigno y misericordioso; mi alma vivificada le adora como el gran Yo soy.
¡Sea toda la gloria para su santo nombre. Le alabaré todos los días de mi vida!



La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


 



martes, 2 de septiembre de 2014

Prosigue en conocer a Dios en Jesús


Ose 6:3 ¡Conozcámoslo pues! ¡Sigamos adelante para conocer a YHVH! Su salida es tan cierta como la aurora, Y Él vendrá a nosotros como la lluvia, Como la lluvia tardía que riega la tierra (BTx 3)

“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová.”  Ose_6:3.

Alcanzaremos el santo conocimiento, no de una sola vez, sino gradualmente, y nuestro deber es perseverar y aprender poco a poco. No debemos desesperar, aunque nuestro progreso sea lento, pues todavía hemos de aprender. El Señor, que se ha convertido en nuestro maestro, no se dará por vencido con nosotros, independientemente de cuán tardos de entendimiento seamos; pues no sería para honra Suya que algún grado de insensatez humana frustrara Su destreza. Él Señor se deleita en volver sabio al necio. 
Nuestro deber es apegarnos a nuestro tópico principal, y proseguir en conocer, no esta doctrina peculiar o aquella otra, sino al propio Jehová. Conocer al Padre, Hijo, y Espíritu, el Dios Trino, esto es la vida eterna: dediquémonos a esto, pues así obtendremos una instrucción completa. Al proseguir en conocer a Jehová, aprenderemos la curación después del desgarro, la restauración después del asolamiento, y la vida después de la muerte. La experiencia tiene su obra perfecta cuando el corazón sigue las pisadas del Señor Todopoderoso. 
Alma mía, mantente cerca de Jesús, prosigue en conocer a Dios en Jesús, y así llegarás al conocimiento de Cristo, que es la más excelsa de todas las ciencias. El Espíritu Santo te guiará a toda la verdad. ¿Acaso no es éste un oficio lleno de gracia? Confía en que Él lo cumplirá. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.