domingo, 9 de noviembre de 2014

Es una bendición consoladora saber que ya pertenecemos


Eze 34:30 Y sabrán que Yo, YHVH su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, dice Adonay YHVH. (BTx 3)

Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor. Ezequiel 34:30


Cosa excelente es pertenecer al pueblo del Señor, pero es una bendición consoladora saber que ya pertenecemos. Una cosa es esperar que Dios esté con nosotros, y otra cosa es saberlo. La fe nos salva, pero la certidumbre nos da la paz. Aceptamos a Dios como Dios nuestro cuando creemos en Él; pero tenemos gozo cuando Él es nuestro y nosotros suyos. Ningún creyente puede satisfacerse con vagas esperanzas, sino que debe pedir al Señor que le otorgue la plena seguridad para que las cosas esperadas sean ciertas.
Entonces es cuando gozamos de las bendiciones del pacto y vemos al Señor Jesús como «una planta de renombre (Ezequiel 34:29), que se levanta en nuestro favor cuando venimos al conocimiento claro de la gracia de Dios. No olvidemos que somos el pueblo de Dios no por ley, sino por gracia. Miremos siempre hacia la gracia. La certidumbre de la fe nunca puede venir por las obras de la ley. Es una virtud que sólo puede venirnos del Evangelio. No miremos a nosotros mismos; miremos solamente al Señor. Viendo a Jesús, vemos la salvación.
Señor, envíanos tan alta marea de amor, que seamos arrastrados por encima del fango y de la duda.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





sábado, 8 de noviembre de 2014

Hemos de apreciar nuestra propia debilidad


2Co 12:9 y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque el poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que resida en mí el poder del Mesías. (BTx 3)

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. 2 Corintios 12:9

 
Hemos de apreciar nuestra propia debilidad porque así se manifiesta la potencia divina. Tal vez nunca hubiéramos conocido el poder de la gracia si nunca hubiésemos experimentado la flaqueza de nuestra naturaleza. Bendito sea el Señor por el aguijón de la carne y por las asechanzas de Satanás que nos obligan a recurrir a la potencia de Dios.
Esta preciosa respuesta salida de labios del Señor, debe estremecernos de gozo. ¿La gracia de Dios es suficiente para mí? Lo creo. ¿No es el aire suficiente para el ave, y el océano para los peces? El Dios Todopoderoso es bastante para cubrir todas mis necesidades. Y el que basta para el cielo y la tierra, sin duda podrá satisfacer todas las necesidades de un gusanillo como yo.

Por tanto, confiemos en Dios y en su gracia.
Si no quita nuestro dolor, nos ayudará a soportarlo. Su poder nos llenará hasta que el gusano trille los montes. El que nada vale vencerá a los más poderosos. Es mejor poseer la potencia de Dios que no la nuestra; porque si fuéramos mil veces más fuertes de lo que somos, de nada nos valdría contra nuestros enemigos; y si pudiésemos ser más dóciles de lo que somos, lo que parece imposible, todas las cosas podríamos hacer en Cristo.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



viernes, 7 de noviembre de 2014

El camino hacia el cielo para nosotros es una bajada


Luc 18:14 Os digo que éste bajó a su casa justificado antes que aquél, porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla, será enaltecido. (BTx 3)

El que se humilla será ensalzado. Lucas 18:14


Cosa fácil debería ser para nosotros humillarnos, porque ¿de qué podemos vanagloriarnos? Deberíamos ocupar el último asiento antes de que nos lo manden. Si fuéramos sensatos y sinceros, seríamos pequeños a nuestros propios ojos, sobre todo cuando nos ponemos en oración delante del Señor. En su presencia, no podemos alegar méritos, porque no los tenemos; nuestro único recurso es decir: «Dios, sé propicio a mí, pecador.
Aquí tenemos una palabra que desciende de su trono y que nos alienta. Si nos humillamos, seremos ensalzados por el Señor. El camino hacia el cielo para nosotros es una bajada. Cuando nos despojamos del egoísmo, nos vestimos de humildad que es el mejor ropaje. Nuestro Dios nos levanta por la paz y alegría del corazón, nos elevará en el conocimiento de su palabra y en la comunión con Él, en el gozo del perdón y de la justificación. El Señor reparte sus honores entre quienes los reciben para honrar al dador. Él da empleo, capacidad e influencia a los que no se envanecen con estos dones, sino que se humillan con el pensamiento de su mayor responsabilidad.
Ni Dios ni los hombres ensalzarán a quien se ensalza a sí mismo; pero Dios y los hombres buenos se unen para honrar la modestia. Oh, Señor, haz que me humille para que en ti sea yo ensalzado.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





jueves, 6 de noviembre de 2014

Nuestro contentamiento en Dios


Sal 37:4 Deléitate asimismo en YHVH, Y Él te concederá las peticiones de tu corazón. (BTx 3)

Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Salmos 37:4

El cifrar nuestro contentamiento en Dios tiene por efecto transformarnos y levantarnos por encima de los deseos carnales de nuestra naturaleza caída. La delicia de Jehová no sólo es dulce en sí misma, sino que endulza de tal modo nuestra alma que puede estar segura de que Dios puede cumplir todas sus aspiraciones. ¿No es, en verdad, una delicia saber que nuestros deseos pueden amoldarse a los deseos de Dios? Nuestra manera insensata de proceder es desear primero y trabajar después para conseguir lo que deseamos. Tal conducta no se ajusta a la voluntad de Dios, que consiste en buscarle primeramente y en esperar después todas aquellas cosas que nos serán añadidas. Si nuestro corazón está lleno de Dios hasta rebosar de gozo, el Señor se cuidará de que nada nos falte. En lugar de ir en busca de alegrías exteriores, quedémonos con Dios y tomemos las aguas de nuestra propia fuente. Él puede hacer por nosotros mucho más de lo que pueden hacer nuestros amigos. Es mejor contentarse únicamente con Dios que entristecerse con el deseo de las bagatelas del mundo. Por algún tiempo podemos sufrir contrariedades; pero si éstas sirven para acercarnos más al Señor, deberían ser tenidas en gran aprecio, porque al fin nos asegurarán el cumplimiento de todos nuestros deseos.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Para siempre es su misericordia, pero no su ira


Isa 57:16 No contenderé para siempre, Ni para siempre estaré airado, Porque delante de mí sucumbiría el espíritu y las almas que he creado. (BTx 3)

Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he criado. Isaías 57:16

Nuestro Padre celestial no busca nuestra destrucción, sino nuestra instrucción. Si contiende con nosotros, es con un propósito bienhechor hacia nosotros. No estará para siempre en contra nuestra. Creemos que el Señor prolonga sus castigos porque tenemos poca paciencia. Para siempre es su misericordia, pero no su ira. La noche puede ser larga y pesada, pero al fin amanece un día alegre de sol. El enojo dura un poco de tiempo, y lo mismo sucede con la causa que lo produce. El Señor ama mucho a sus escogidos para no estar siempre enojado con ellos. Si siempre nos tratara como algunas veces lo hace, desmayaríamos del todo y descenderíamos sin esperanza a las puertas del sepulcro. ¡Ánimo, hermano! Soporta la prueba, que el Señor te sostendrá. El que te sacó de la nada sabe cuán débil eres y cuán escasas son tus fuerzas. Él tratará con ternura lo que ha formado con tanta delicadeza. Por lo tanto, no temas el sufrimiento presente que conduce a un futuro gozoso. El que te hirió te sanará; su breve enojo será seguido de grandes misericordias.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



martes, 4 de noviembre de 2014

Dios no depende de medios ordinarios


2Re 3:16 y dijo: Así dice YHVH: Haced en este valle muchas zanjas, 2Re 3:17 porque YHVH dice así: No veréis viento, ni veréis lluvia, pero aquel valle se llenará de agua, y beberéis vosotros, vuestros ganados y vuestras bestias (BTx 3)

Quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados. 2 Reyes 3:16-17

 
Tres ejércitos hubieran perecido de sed sin la intervención del Eterno. Sin haber enviado ni nube, ni lluvia, les dio agua en abundancia. Dios no depende de medios ordinarios y puede sorprender a su pueblo con novedades que testimonian su sabiduría y su poder. De este modo reconocemos la mano de Dios mejor de lo que nos revelaría el curso normal de los acontecimientos. Si no se manifiesta a nosotros del modo que esperamos o deseamos o suponemos, con todo, de una forma u otra proveerá. Es una bendición poder mirar por encima de las causas segundas, de suerte que podamos contemplar la faz del Autor de todo.
¿Tenemos hoy gracia suficiente para hacer acequias por las cuales pueda correr la bendición de Dios? ¡Ay!, muy a menudo faltamos al no demostrar en nuestros actos una fe verdadera y práctica. Esperemos hoy la respuesta a nuestras oraciones. Obremos como aquella niña que fue al culto en que debía orarse para pedir lluvia y llevó su paraguas. Esperemos verdadera y prácticamente que el Señor nos bendiga. Hagamos muchas acequias en el valle y confiemos verlas llenas.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





lunes, 3 de noviembre de 2014

Ella hablará al fin y no será frustrada


Hab 2:3 Porque es aún visión para el tiempo señalado: ella hablará al fin y no será frustrada. Aunque tarde, aguárdala, porque sin duda vendrá, y no se retrasará. (BTx 3)


Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá; no tardará. Habacuc 2:3

Tal vez parezca que tarda la misericordia de Dios; sin embargo, es cierta. En su sabiduría divina, el Señor ha fijado un tiempo para la manifestación de su poder, y su hora es la mejor. Nosotros tenemos prisa; la vista de una bendición estimula nuestro deseo y aviva nuestro anhelo. Pero el Señor vendrá a su tiempo. Nunca llega antes de hora, pero tampoco después.
La promesa de Dios se nos presenta aquí como una cosa viva y real. Su palabra no es letra muerta, como algunas veces nos sentimos tentados a creer, cuando tarda su cumplimiento. La palabra viva viene del Dios vivo, y aunque parezca tardar, sin embargo, no es así: No llega con retraso. Tengamos paciencia y pronto veremos la fidelidad del Señor. Ninguna promesa suya se perderá en el silencio; «al fin hablará» .
¡Qué palabras tan consoladoras dirá al oído del creyente! Ninguna promesa suya deberá ser renovada como una letra que no ha sido pagada a su debido tiempo: «No tardará».
Ven, alma mía, ¿no puedes esperar a tu Dios? Descansa en Él y permanece tranquila con inefable calma.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román