martes, 9 de diciembre de 2014

El único impedimento


Mar 9:23 Jesús le dijo: ¿Si puedes? ¡Todo es posible para el que cree! (BTx 3)

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23

 
La incredulidad es el mayor obstáculo en nuestro camino; en realidad, es el único impedimento en nuestra vida espiritual. El Señor puede hacerlo todo; mas cuando Él establece la norma que conforme a nuestra fe será hecho, nuestra incredulidad ata las manos de su omnipotencia.
Con sólo creer se disiparán todos los aliados del mal. La verdad humillada levantará cabeza si confiamos en el Dios de la verdad. Con nuestra carga de sufrimientos, podremos cruzar sin menoscabo las olas del dolor, si sabemos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, el cual es ajustado por las manos de Dios.
¿Que no podemos creer? ¿Todo es posible menos creer en Dios? No obstante, El siempre es verdadero. ¿Por qué no creemos en Él? Siempre es fiel a su palabra. ¿Por qué no confiamos? Cuando nuestro corazón es sano, la fe no nos cuesta esfuerzo alguno; entonces nos parece tan natural apoyarnos en Dios, como a un niño confiar en su padre.
Lo más lamentable es que podemos creer en Dios en todo tiempo, menos en la prueba actual. Esto es una torpeza. Sacude, alma mía, este pecado, y confía en Dios en la prueba presente. Hecho esto, todo lo demás corre de su cuenta.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





lunes, 8 de diciembre de 2014

La imitación constituye el servicio más elevado


Jua 12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde Yo estoy, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre lo honrará. (BTx 3)

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Juan 12:26

 
La imitación constituye el servicio más elevado. Si quiero ser un siervo de Cristo, he de seguirle. Hacer lo que hizo Jesús es el medio más seguro de glorificar su nombre. Todos los días debo tener ante los ojos este propósito.
Si imito a Jesús, tendré su compañía, y si me parezco a Él, estaré con Él. A su tiempo me llevará consigo a sus moradas, si yo me preocupo de seguirle en la tierra. El Señor llegó a su trono después de haber sufrido; y, después de haber sufrido durante algún tiempo con Él en esta vida, llegaremos a la gloria. El resultado de la vida del Señor, dará el fruto de la nuestra; si le acompañamos en la humillación, gozaremos con Él en la gloria. Anímate, alma mía, y pon tu pie en las huellas ensangrentadas de tu Señor.
Nunca olvide yo que el Padre honrará a los que siguen a su Hijo. Si ve que le soy fiel, me dará muestras de su favor y me honrará por amor a su Hijo. Ningún honor puede compararse con éste. Los príncipes y emperadores sólo pueden dar honores fugaces; la sustancia de la verdadera gloria viene del Padre. Por lo tanto, sigue tú, alma mía, al Señor Jesús más de cerca que nunca.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



domingo, 7 de diciembre de 2014

Oyó la voz del Señor en una tormenta y vió su poder en la tempestad


Sal 29:11 YHVH dará fuerza a su pueblo, YHVH bendecirá a su pueblo con la paz. (BTx 3)

Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz. Salmos 29:11

 
David acaba de oír la voz del Señor en una tormenta y ha visto su poder en la tempestad descrita en este Salmo; ahora, en la calma que sigue a la tormenta, es prometido ese poder sobrenatural, por el que son sacudidos el cielo y la tierra, para fortaleza de los escogidos. El que dispara su arco certero dará a sus redimidos alas de águila, el que estremece la tierra con su voz, espantará los enemigos de sus siervos, y dará paz a sus hijos. ¿Por qué somos tan apocados cuando contamos con una fortaleza divina? ¿Por qué nos turbamos cuando estamos en posesión de la paz del Señor? Jesús, el Dios fuerte, es nuestra fortaleza, revistámonos de Él para emprender el trabajo que nos manda. Jesús, bendito Señor, es también nuestra paz;
descansemos en Él hoy, y cesarán nuestros temores. ¡Qué bendición tenerle por fortaleza nuestra, por nuestra paz, desde ahora y para siempre!
El mismo Dios, que anda sobre la tempestad en los días de tormenta, dominará también nuestras tempestades y tribulaciones y nos mantendrá en paz. Tendremos fortaleza para resistir tormentas, y canciones para el tiempo de bonanza. Cantemos ahora a Dios, nuestra fortaleza y nuestra paz. ¡Arrojemos los pensamientos sombríos! ¡Levántese la fe y la esperanza!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




sábado, 6 de diciembre de 2014

No hay puente...


Isa 43:2 Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, La corriente no te anegará; Cuando andes por el fuego, no te quemarás, Ni la llama arderá en ti. (BTx 3)

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Isaías 43:2

 
No hay puente; forzosamente hemos de pasar por las aguas y sentir el ímpetu de los ríos. En la inundación, la presencia de Dios es mejor que una barca. Seremos probados, mas saldremos victoriosos, porque el mismo Dios, más poderoso que las muchas aguas, estará con nosotros. Si por algún tiempo parece que está lejos de nosotros, es indudable que siempre estará con su pueblo, en medio de las dificultades y peligros. Las tristezas de la vida pueden llegar a su colmo, pero el Señor presta su ayuda adecuada según las necesidades.
Los enemigos del Señor pueden sembrar nuestro camino de peligros: persecuciones crueles, que para nosotros son como un horno ardiente, ¿qué? Andaremos sobre las ascuas. Si Dios está con nosotros, no nos quemaremos; ni siquiera se percibirá en nosotros el olor del fuego.
¡Qué maravillosa seguridad tiene el peregrino nacido del cielo y que al cielo va! Muchas aguas no le ahogarán, ni el fuego le consumirá. Tu presencia, oh Señor, es la protección de tus santos contra los múltiples peligros del camino. Haz que con fe me entregue a ti, y mi espíritu entrará en reposo.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




viernes, 5 de diciembre de 2014

El Señor cuida de que nada falte


Isa 33:16 Ése morará en las alturas, Picachos rocosos serán su refugio, Se le dará su pan, Y sus aguas estarán seguras. (BTx 3)

Éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Isaías 33:16

 
El hombre que ha recibido de Dios la gracia de ser intachable en su vida vive en la más completa seguridad. Habita en las llanuras, por encima del mundo, fuera de los tiros del enemigo y cerca del cielo. Siente generosos deseos y se inspira en elevados móviles; se regocija en los montes, del amor eterno donde mora. Fortalezas de rocas serán su refugio, porque lo más consistente en el universo son las promesas y los propósitos del Dios inmutable, y éstos son la defensa del creyente sumiso.
«Se les dará su pan». De este modo será sustentado por una gran promesa. El enemigo no puede escalar el castillo, ni derribar la muralla, de suerte que la fortaleza no pueda ser tomada ni por asalto, ni por el hambre. El Señor que hizo llover el maná en el desierto guardará a su pueblo con cuantiosas reservas, aun cuando se vea cercado de enemigos que quisieran rendirlos por el hambre.
¿Y si falta agua? Imposible, porque «sus aguas serán ciertas». Dentro de la fortaleza inexpugnable, hay un manantial perenne. El Señor se cuida de que nada falte. Nadie podrá tocar al ciudadano de la verdadera Sión. Por fiero que el enemigo sea, el Señor guardará a sus escogidos.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





jueves, 4 de diciembre de 2014

Mientras nos cubre el Señor, tenemos confianza


Sal 91:4 Con sus plumas te cubrirá Y debajo de sus alas hallarás refugio, Escudo y adarga es su verdad. (BTx 3)


Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. Salmos 91:4

¡Qué símil tan placentero! Como la gallina protege a sus polluelos debajo de sus alas, así el Señor defenderá a su pueblo y le permitirá refugiarse en Él. ¿No hemos visto a los polluelos asomarse por debajo de las alas de su madre? ¿No hemos oído su piar gozoso? Refugiémonos en Dios y sentiremos una paz soberana sabiendo que Él nos guarda. Mientras nos cubre el Señor, tenemos confianza. Sería extraño que no fuera así. ¿Cómo podemos desconfiar de Dios cuando Él mismo es casa y hogar, refugio y descanso para nosotros? Siendo así, bien podemos lanzarnos en su nombre a la guerra estando seguros de su guarda. Necesitamos escudo y adarga, y cuando, como el polluelo, confiamos plenamente en el Señor, sabemos que su verdad nos arma de pies a cabeza. Dios no puede mentir; ha de ser fiel a su pueblo y su promesa se cumplirá. Esta verdad es el único escudo que necesitamos. Detrás de Él, podemos desafiar todos los dardos del enemigo.
¡Ven, alma mía! Escóndete bajo sus alas, que son tan grandes, y desaparece entre sus plumas, que son tan suaves! ¡Qué contenta estás!



La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



miércoles, 3 de diciembre de 2014

Un pacto de paz


Eze 34:25 Estableceré con ellas un pacto de paz, y haré que no haya más bestias malas en la tierra, y habitarán seguras en el desierto, y dormirán en los bosques. (BTx 3)

Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques. Ezequiel 34:25

 
Es una gracia extraordinaria que Dios condescienda en establecer un pacto con el hombre, criatura débil, pecadora y mortal. Pero el Señor ha quedado así comprometido por medio de un solemne contrato, del cual no se apartará jamás.
En virtud de este pacto, estamos seguros. Así como los leones y lobos son ahuyentados por los pastores, así también huirán las influencias perniciosas. El Señor nos guarda de todo lo que pueda dañarnos o destruirnos; las malas bestias serán exterminadas de la tierra. ¡Oh, Señor, haz que esta promesa se cumpla entre nosotros!
El pueblo de Dios gozará de la seguridad en los sitios de mayor peligro; los desiertos y los bosques se trocarán en pastos y rediles para la manada de Cristo. Si el Señor no mejora nuestro sitio, nos mejorará a nosotros en Él. El desierto no es un lugar habitable, pero el Señor puede poblarlo; en los bosques no podemos dormir tranquilos, mas en ellos Dios dará a sus hijos el sueño reparador. Nada, ni de fuera ni de dentro, debe espantar al hijo de Dios. Por fe, el desierto puede convertirse en jardín del cielo, y los bosques en la puerta de la gloria.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román