domingo, 8 de febrero de 2015

Podrán ser débiles nuestros pies, pero la diestra de Dios es omnipotente


Isa 41:10  No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia (BTx 3)

Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10

 
El temor de caer es cosa saludable: en cambio, la temeridad no es señal de sabiduría. Hay momentos en que por fuerza tenemos que sucumbir, si no contamos con un auxilio muy especial. Este auxilio lo tenemos: la diestra de Dios es un sólido punto de apoyo. Presta atención: ya no es solamente su mano la que sostiene en su puesto los cielos y la tierra, es su diestra, en la que están reunidas la fuerza y la habilidad, la que nos asegura este apoyo. A mayor abundamiento, escrito está. «Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Es la mano que utiliza para mantener su santidad y ejecutar sus sentencias reales. Nuestro peligro es digno de temerse, empero nuestra seguridad es gozosa. El hombre sostenido por Dios no puede ser derribado por los demonios.
Podrán ser débiles nuestros pies, pero la diestra de Dios es omnipotente. El camino es arduo, pero el Omnipotente es nuestro sostén. Bien podemos avanzar confiados sin temor de caer. Apoyémonos de continuo en Aquél que sostiene todas las cosas. Dios jamás retirará de nosotros su fuerza, porque su justicia está al lado de su fuerza. Él será fiel a su promesa, fiel a su Hijo, y, por lo tanto, fiel a nosotros.
¡Cuán alborozados deberíamos estar! ¿No lo estamos ya?


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





sábado, 7 de febrero de 2015

Sólo el Omnipotente puede levantar y restaurar


Job 22:23 Si te vuelves a ’El-Shadday, serás reedificado. Si alejas de tus tiendas la injusticia (BTx 3)

Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado. Job 22:23

 
Al expresarse así Eliphaz dijo una gran verdad que compendia muchas verdades de la Palabra de Dios. Lector, ¿has sucumbido al pecado? ¿Te has convertido en una verdadera ruina? ¿De tal manera ha caído sobre ti la mano del Señor, de suerte que te veas empobrecido y sin fuerzas? ¿Acaso no fue tu propia locura la que te acarreó tantos perjuicios? En este caso, lo primero que has de hacer es volverte a tu Señor. Retorna de tu apostasía por medio del arrepentimiento y una fe sincera. Ese es tu deber, porque te has apartado de Aquél a quien prometiste servir. Si posees la verdadera sabiduría, has de comprender que es un desatino luchar contra Él y salir aventajado.
Además, es una necesidad perentoria porque todo cuanto Él ha hecho no puede compararse con el castigo que puede enviarte, siendo como es omnipotente para castigar.
He ahí su promesa: «Serás edificado». Sólo el Omnipotente puede levantar las columnas caídas y restaurar los muros vacilantes de tu ser moral. Y puede hacerlo y seguramente lo hará si tornares a Él. No tardes. Si perseveras en tu rebelión, tu mente acabará por trastornarse del todo. Una confesión sincera te aliviará, y una fe humilde te consolará. Hazlo así, y todo irá bien.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





viernes, 6 de febrero de 2015

Vendrán sobre ti y te alcanzarán


Deu 28:2 Y por haber obedecido la voz de YHVH tu Dios, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones: Deu 28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo (BTx 3)

Si oyeres la voz de Jehová, tu Dios, bendito serás tú en la ciudad. Deuteronomio 28:2-3

 
La ciudad está llena de preocupaciones y quien debe vivir en ella cada día sabe que es un lugar donde se tropieza con grandes fatigas. Toda ella es ruido, movimiento, agitación incesante y trabajo penoso. Muchas son sus tentaciones, pérdidas y molestias de todo género. Mas si entramos en ella con la bendición divina, todas estas dificultades perderán su carácter agresivo. Y si allí permanecemos con esta bendición, hallaremos gozo en el cumplimiento de nuestros deberes y fuerza proporcionada a sus exigencias.
La bendición en la ciudad tal vez no nos haga grandes, pero nos librará del mal. Tal vez no nos enriquezca, pero sí nos mantendrá fieles. Ora seamos porteros, o escribientes, ora directores, hombres de negocios, magistrados, la ciudad nos proporcionará oportunidades para ser útiles. Fácil cosa es pescar donde abunda la pesca, y se puede trabajar con éxito para el Señor en medio de las multitudes. Tal vez prefiramos la apacible quietud de una vida campestre; mas si somos llamados a vivir en la ciudad, ciertamente podemos preferirla, ya que allí encontraremos un campo más propicio para desarrollar nuestras actividades.
Esperemos grandes cosas de esta promesa; y tengamos muy abiertos nuestros oídos para escuchar la voz del Señor, y dispuestas las manos para ejecutar sus mandatos.
La obediencia trae consigo la bendición.
«En guardar sus mandamientos hay grande galardón».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





jueves, 5 de febrero de 2015

Salvación eterna a todos los que han sido rociados con su sangre


Éxo 12:13 La sangre os será por señal en las casas donde estéis, pues veré la sangre y os pasaré por alto, y no habrá en vosotros plaga para destruir cuando Yo azote la tierra de Egipto (BTx 3)

Y veré la sangre y pasaré de vosotros. Éxodo 12:13

 
Ver la preciosa sangre de Cristo es un consuelo, pero lo que importa y me da seguridad es que Dios la ve. Aun cuando yo no pueda verla, estoy cierto de que el Señorla  contempla, y a causa de ella me perdona. Si no vivo tan tranquilo como debiera vivir, porque mi fe es débil, no por eso dejo de estar igualmente seguro, ya que los ojos del Señor no están oscurecidos, y ven la sangre del gran sacrificio. ¡Qué alegría! Dios conoce la plenitud infinita y el hondo significado que se encierran en la muerte de su amado Hijo. Delante de sus ojos tiene siempre el recuerdo de su justicia satisfecha y de sus incomparables atributos por Él glorificados. Al contemplar la creación en su espléndido desarrollo reconoció «que era buena en gran manera»; mas ¿qué dice de la Redención completa?, ¿qué de la obediencia hasta la muerte de su amado Hijo? Nadie podrá jamás expresar cuál sea su satisfacción al contemplar la muerte de Jesús y cuál sea su contentamiento ante el olor suave que en su presencia despidió el sacrificio del Cordero sin mancha. Por eso vivimos en calma y seguridad, porque tenemos el sacrificio de Dios y su Palabra que nos proporcionan esa perfecta seguridad. Él pasará delante de nosotros como el ángel sobre las casas de los hebreos, puesto que no perdonó a nuestro glorioso sustituto. La justicia y la misericordia juntan sus manos para conceder salvación eterna a todos los que han sido rociados con su sangre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román




miércoles, 4 de febrero de 2015

Suspiramos por el retorno de tu dulce sonrisa


Jua 14:18 No os dejaré huérfanos; vengo a vosotros (BTx 3)

No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros. Juan 14:18

 
Jesús nos dejó, mas no quedamos huérfanos. Fue nuestro consuelo y se fue, mas no quedamos desconsolados.
Nuestro mayor gozo es que vendrá, lo cual es suficiente para que podamos sostenernos y consolarnos durante su prolongada ausencia. Jesús está ya de camino. Él nos dice: «Vengo en breve»: con rapidez se acerca a nosotros. «Vendré», y nadie podrá impedir su venida, o retrasarla ni siquiera un cuarto de hora. «Vendré a vosotros», y así lo hará. Su venida es sobre todo para los suyos. Y esto constituye su consuelo presente mientras lloran la ausencia del Esposo.
Cuando perdemos el gozo sentido de su presencia, nos afligimos; mas no debemos entristecernos como quien no tiene esperanza. Nuestro Señor, en su vía, tal vez nos ha escondido su rostro por algunos momentos; mas pronto se nos revelará con todo su favor. Sólo en un sentido nos deja. Cuando así lo hace, nos deja la garantía de su retorno. Oh, Señor, ven presto. Mientras estés ausente, no puede haber vida en esta terrena existencia. Suspiramos por el retorno de tu dulce sonrisa. ¿Cuándo vendrás a nosotros? Seguros estamos de tu venida.
¡Apresúrate y no tardes, Señor Dios nuestro!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





martes, 3 de febrero de 2015

Su amor, a manera de manantial, brota de su corazón y es sobreabundante para satisfacer todas tus necesidades


Rom 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas? (BTx 3)

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32

 
Si bien no tenemos aquí una promesa formal, sin embargo realmente lo es, y más que una promesa, es un conglomerado de promesas: rubíes, esmeraldas y diamantes engarzados en relicario de oro. La pregunta y respuesta de nuestro texto en manera alguna pueden causar ansiedad en nuestro corazón.
¿Qué cosa podrá negarnos el Señor después de habernos dado a su propio Hijo? Si tenemos necesidad de las cosas que hay en el cielo y en la tierra, ciertamente nos las dará, porque si hubiese habido límite en los dones de su amor, no habría entregado a su Unigénito.
¿De qué estoy necesitado en este momento?
Sólo me queda pedírselo. Puedo hacerlo en reiteradas instancias, mas no como si tuviera que arrancar por la fuerza de la mano del Señor un don que se da de mala gana. Dios lo concede gratuitamente. De su propia voluntad nos dio a su propio Hijo.
A buen seguro que a nadie se le hubiera ocurrido pedirle semejante don. Sería presuntuoso exigírselo. Él nos ha dado espontánea y libremente a su Hijo amado, y siendo así, ¿puedes, alma mía, desconfiar de que tu Padre celestial te conceda todas las cosas? Si la fuerza fuera necesaria, tu pobre oración sería nula ante su omnipotencia; empero su amor, a manera de manantial, brota de su corazón y es sobreabundante para satisfacer todas tus necesidades.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




lunes, 2 de febrero de 2015

Las ricas praderas del amor infinito


Mal 4:2 Mas para vosotros, los que teméis mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, trayendo salvación en sus alas, y saldréis y saltaréis como becerros salidos del establo (BTx 3)

Y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Malaquías 4:2

 
Cuando resplandece el sol, abandonan los enfermos sus habitaciones para respirar el aire fresco del campo.
Cuando el sol nos trae la primavera y el verano, dejan los ganados sus establos para buscar los ricos pastos de las altas montañas. Del mismo modo, cuando estamos en plena comunión con nuestro Dios, abandonamos las moradas del temor y salimos al campo de una santa confianza. Escalamos las montañas de la bendición y nos nutrimos de los pastos que crecen más cerca del cielo que entre las provisiones de un mundo carnal.
«Saldréis» y «saltaréis». Esta es una doble promesa. ¡Oh, alma mía! Procura gozar con ansia de ambas bendiciones.
¿Por qué apetecer la cautividad? Levántate y corre con libertad. Jesús dice que sus ovejas entrarán y saldrán y encontrarán pastos. Por lo tanto, sal fuera y aliméntate en las ricas praderas del amor infinito.
¿Por qué quieres seguir siendo niño en la gracia? Crece. Los novillos crecen rápidamente, sobre todo si son cebados en los establos: mas tú gozas de los solícitos cuidados de tu Redentor. Crece, pues, en la gracia y conocimiento de tu Señor y Salvador. No crezcas desmedrado y raquítico. El Sol de Justicia resplandece sobre ti. Abre tu corazón a sus rayos como las rosas abren sus capullos a la luz del sol para que te desarrolles y crezcas en Él.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román