sábado, 21 de enero de 2012

Debo acordarme de lo que Dios se acuerda (Oswald Chambers)


Debo acordarme de lo que Dios se acuerda


"...Así dice el SEÑOR: "De ti recuerdo el cariño de tu juventud...", Jer_2:2 (LBLA)

¿Soy ahora tan cariñoso con Dios, de una manera espontánea, como solía serlo? ¿0 sólo estoy esperando que Él me manifieste su cariño? ¿Todo en mi vida llena su corazón de alegría o constantemente me quejo porque las cosas no suceden como yo quiero? Una persona que ha olvidado lo que Dios guarda como un tesoro en su memoria no podrá estar llena de gozo. Es maravilloso recordar que Jesucristo tiene necesidades que nosotros podemos suplir: "Dame de beber...", Jua_4:7. ¿Cuánto cariño le demostré a Él la semana pasada? ¿Mi vida ha sido un buen reflejo del honor del que Él es digno?
Dios le está diciendo a su pueblo: "Ahora ya no estás enamorado de mí, pero me acuerdo del tiempo en que lo estabas". Y también declara: “De ti recuerdo... el amor de tu desposorio", Jer_2:2, LBLA. ¿Estoy tan lleno de un amor rebosante por Jesucristo como al principio, cuando me aparté de mi camino para demostrarle mi devoción? ¿Él me descubre rememorando los días en que mi único afecto era por Él? ¿Esa es mi situación actual, o he escogido la sabiduría del hombre por encima del verdadero amor a Él? ¿Me encuentro tan enamorado que no tomo en consideración hacia dónde Él me guiará, o aguardo para ver cuánto respeto consigo en tanto que mido la cantidad de servicio que debo concederle?
Cuando recuerdo lo que Dios recuerda sobre mí, también es posible que comience a darme cuenta de que Él no es lo que solía ser para mí. Cuando esto ocurre, debo permitir la vergüenza y humillación que se generan en mi vida, pues ellas dan lugar a la tristeza que es conforme a la voluntad divina y "la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento...", 2Co_7:10. 

viernes, 20 de enero de 2012

¿Tienes vitalidad para todo? (Oswald Chambers)


¿Tienes vitalidad para todo?


"Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios" Juan 3:3

"Le respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios", Jua_3:3

Algunas veces nos encontramos deseosos y llenos de energía para asistir a una reunión de oración, pero ¿nos sentimos igual para labores tan mundanas como lustrar los zapatos?
Nacer de nuevo por el Espíritu es una obra inconfundible de Dios, tan misteriosa como el viento, tan sorprendente como Él mismo. No sabemos en dónde se origina y está escondida en lo recóndito de nuestra alma. Nacer de nuevo, de lo alto, es un permanente y eterno comenzar. Nos brinda una vitalidad constante en lo que pensamos hablamos y vivimos, la sorpresa continua de la vida de Dios. La falta de vigor indica que algo en nosotros no está en armonía con Él. La primera señal de envejecimiento se presenta cuando nos decimos: "Tengo que hacer esto ahora o nunca lo terminaré". ¿Nos sentimos llenos de vida en este mismo momento o nos hallamos marchitos buscando desesperadamente en nuestra mente la solución para este problema? La vitalidad no es el resultado de la obediencia, sino que proviene del Espíritu Santo. La obediencia nos mantiene en luz como Él está en luz...(1Jn_1:7).
Cuida celosamente tu relación con el Señor. Jesús oró: "... para que sean uno, así como nosotros somos uno", sin nada que se interponga, Jua_17:22. Mantén siempre tu vida entera abierta a Jesucristo y no aparentes ante Él, ¿Estás extrayendo tu vida de una fuente distinta a Dios? Si dependes de algo más como tu fuente de vitalidad y fortaleza, no te darás cuenta cuando el poder de Dios se haya ido.
Nacer del Espíritu significa mucho más de lo que usualmente pensamos. Nos da una nueva visión y nos mantiene totalmente llenos de vigor para todo, por medio de la provisión inagotable de la vida de Dios.


jueves, 19 de enero de 2012

Visión y oscuridad (Oswald Chambers)


Visión y oscuridad


"Y estaba por ponerse el sol, cuando un profundo sopor sobrevino a Abram, y he aquí que el terror de una intensa oscuridad cayó sobre él" Génesis 15:12

"A la caída del sol cayó sobre Abram un profundo sopor y el temor de una gran oscuridad cayó sobre él", Gén_15:12

Siempre que Dios le da una visión a un cristiano, lo pone bajo la sombra de su mano (Isa_49:2) y el deber de la mujer o del hombre santo es estar quieto y escuchar. Existe una oscuridad que proviene del exceso de luz y cuando se presenta es el momento de escuchar. La historia de Abram y Agar en Génesis 16 es un excelente ejemplo de lo que significa prestarle oídos a un supuesto buen consejo durante el tiempo de oscuridad, en lugar de esperar a que Dios envíe la luz. Cuando Él te dé una visión y luego estés en oscuridad, espera. El Señor obrará en ti de acuerdo con la visión que te haya dado, si esperas hasta el tiempo apropiado de Él. Nunca trates de ayudarle a cumplir su Palabra. Abram experimentó 13 años de silencio, pero durante ese tiempo toda su autosuficiencia fue destruida. Él creció por encima de la confianza en su propio sentido común. Esos años de silencio fueron un tiempo de disciplina, no un período en el que Dios se encontraba enojado. Nunca es necesario aparentar que tu vida está llena de gozo y confianza; sólo espera en Dios y apóyate en Él (ver Isa_50:10-11).
¿Tengo alguna confianza en la carne? ¿0 he aprendido a ir más allá de toda confianza en mí mismo y en otros hijos de Dios? ¿Confío en libros y oraciones o en otros goces de mi vida? ¿0 he puesto mi confianza en Dios mismo y no en sus bendiciones? "Yo soy el Dios Todopoderoso, El Shaddai, el Dios Omnipotente", Gén_17:1. La razón por la que todos estamos siendo disciplinados es para que sepamos que Él es real. Tan pronto como Dios se vuelve real para nosotros, las personas en quienes hemos confiado pierden su brillo al lado de Él y se convierten en sombras de la realidad. Nada de lo que otros santos hagan o digan podrá perturbar jamás a quien está fundamentado en Dios.



miércoles, 18 de enero de 2012

¡Es el Señor! (Oswald Chambers)


¡Es el Señor!


"Tomás contestó: —¡Tú eres mi dueño y mi Dios! Juan 20:28 (TLA)

"Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!" Jua_20:28


"...Y Jesús le dijo: Dame de beber..." Jua_4:7. ¡Cuántos de nosotros estamos empeñados en que Jesucristo calme nuestra sed cuando deberíamos estar satisfaciéndolo a Él! Tendríamos que estar derramando nuestras vidas, entregando la totalidad de nuestro ser y no acercándonos a Él para que nos satisfaga... "Me seréis testigos..." Hch_1:8. Esto significa una vida de devoción pura, que no hace concesiones y sin restricciones para el Señor Jesús, una vida de satisfacción para Él, dondequiera que nos envíe.
Guárdate de cualquier cosa que contienda con tu lealtad a Jesucristo. El mayor rival de la verdadera devoción a Jesús es el servicio que realizamos para Él. Resulta más fácil servir que derramarle nuestras vidas completamente a Jesús. El objetivo del llamado de Dios es su satisfacción, no simplemente que hagamos algo para Él. No somos enviados para luchar a favor de Dios, sino para que Él nos use en sus batallas. ¿Estamos más dedicados al servicio que a Jesucristo mismo?



martes, 17 de enero de 2012


La vocación de la vida natural


"Pero aun antes de que yo naciera, Dios me eligió y me llamó por su gracia maravillosa. Luego le agradó revelarme a su Hijo para que yo proclamara a los gentiles la Buena Noticia acerca de Jesús. Cuando esto sucedió, no me apresuré a consultar con ningún ser humano" Gálatas 1:15-16 (NTV)

"Pero cuando agradó a Dios... revelar a su Hijo en mí..." Gál_1:15-16


El llamado de Dios no es un llamamiento para servirle de un modo particular. La forma como yo interpreto el servicio se debe a que mi contacto con la naturaleza divina me permite comprender lo que yo deseo hacer para Él. El llamado de Dios es una expresión de su naturaleza; mi servicio es el resultado de lo que se ajusta a la mía. La vocación de la vida natural fue enunciada por el apóstol Pablo: "Pero cuando agradó a Dios... revelar a su Hijo en mí, para que yo lo predicara [es decir, que expresara de manera pura y solemne], entre los gentiles..."
El servicio es el desbordamiento que brota de una vida llena de amor y devoción. Es lo que yo aporto a la relación y el reflejo de mi identificación con la naturaleza divina. Pero, en un sentido estricto, no existe ningún llamado al servicio, el cual se convierte en una parte natural de mi vida. Dios me conduce a una correcta relación con Él para que pueda entender su llamado; después yo le sirvo por mi cuenta debido a una motivación de amor absoluto. El servicio a Dios es el regalo deliberado de amor de una naturaleza que ha escuchado el llamamiento divino. El servicio es una expresión de mi naturaleza y el llamado de Dios una expresión de la suya. En consecuencia, cuando recibo su naturaleza y escucho su llamado, su voz divina resuena por toda su naturaleza y la mía, y las dos se vuelven una sola en el servicio. El Hijo de Dios se revela en mí y el servicio se convierte en mi forma cotidiana de vida, por causa de mi devoción a Él.



lunes, 16 de enero de 2012

La voz de la naturaleza de Dios (Oswald Chambers)


La voz de la naturaleza de Dios


"Enseguida oí la voz de Dios que decía: «¿A quién voy a enviar? ¿Quién será mi mensajero?» Isaías 6:8 (TLA)

"Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?" Isa_6:8

Cuando hablamos del llamado de Dios olvidamos lo más importante, es decir, la naturaleza de quien hace el llamamiento. En la actualidad, muchas cosas nos están llamando a cada uno de nosotros. Atenderemos algunos de estos llamados y otros ni siquiera los vamos a oír. El llamamiento es la expresión de la naturaleza de Aquel que llama y únicamente lo podemos reconocer si esa misma naturaleza se encuentra en nosotros. El llamado de Dios expresa su esencia, no la nuestra. Dios teje de manera providencial los hilos de su llamado a través de nuestras vidas y sólo nosotros podemos distinguirlos. Como es el tejido de su voz, directamente para nosotros y sobre un asunto en particular, es inútil pedir la opinión de otra persona. Los tratos con respecto al llamado de Dios deben mantenerse exclusivamente entre nosotros y Él.
El llamamiento de Dios no es un reflejo de mi naturaleza; mis deseos y temperamento no son tenidos en cuenta. Mientras insista en mis propias cualidades y los rasgos de mi carácter, y piense en aquello para lo cual soy apto, nunca oiré el llamado divino. Pero cuando Dios me lleve a una correcta relación con Él, me encontraré en las mismas condiciones que Isaías. Su alma estaba tan acorde con Dios, debido a la gran crisis que acababa de soportar, que el llamado divino traspasó su alma. Como la mayoría de nosotros sólo podemos oírnos a nosotros mismos, no podemos escuchar nada de lo que Dios nos dice. Sin embargo, ser conducidos al lugar donde podemos oír su llamado significa ser profundamente transformados.



domingo, 15 de enero de 2012

¿Andas de blanco? (Oswald Chambers)


¿Andas de blanco?

"Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo. Y, tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva" Romanos 6:4 (NTV)


"Porque somos sepultados juntamente con él... a fin de que como Cristo resucitó de los muertos... así también nosotros andemos en vida nueva", Rom_6:4

Nadie experimenta una completa santificación sin pasar por un "funeral blanco", el entierro de la vieja vida. Si nunca se ha presentado este momento crucial de cambio por medio de la muerte, la santificación sólo será para nosotros un sueño esquivo. Debe haber un "funeral blanco", una muerte que tiene tan sólo una resurrección: resucitar a la vida de Jesucristo. Nada puede derrotar una vida así, pues está en unidad con Dios con el único propósito de ser su testigo.
¿En realidad ya te llegó tu hora? En tu mente llegaste muchas veces al final de tus días, pero ¿realmente lo has experimentado? No puedes morir o asistir a tu funeral con entusiasmo. La muerte significa que dejas de existir. Debes ponerte de acuerdo con Dios y dejar de ser la clase de cristiano intensamente contencioso que has sido. Nosotros evitamos el cementerio y rechazamos continuamente nuestra propia muerte. No es luchando que vamos a la muerte, sino rindiéndonos a ella, es decir, siendo bautizados en su muerte (Rom_6:3).
¿Ya tuviste tu funeral blanco o estás engañando con devoción a tu propia alma? ¿Existe un momento exacto en tu vida que ahora tienes presente como tu último día? ¿Hay un espacio en tu existencia que evoques humildad y una irresistible gratitud, de tal forma que puedas declarar sinceramente: "Sí, allí fue, en mi funeral blanco, donde me puse de acuerdo con Dios?"
"La voluntad de Dios es vuestra santificación..." 1Ts_4:3. Cuando comprendas verdaderamente que esta es la voluntad de Dios participarás del proceso de santificación de la forma más natural.
¿Estás dispuesto a experimentar ahora este "funeral blanco"? ¿Te pondrás de acuerdo con Él en que este es tu último día sobre la tierra? El momento del acuerdo depende de ti.